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Sistema para telecontrol de vertidos en la Isla de la Cartuja

Alfonso López Escobar, Jefe de Automatización y Control y José Manuel Barrera Cuadra, Técnico de Automatización de Control, ambos de la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla (EMASESA) han escrito este artículo que lleva por título "Sistema para telecontrol de vertidos en la Isla de La Cartuja".

Para dar respuesta a lo establecido en el Reglamento de la Calidad de las Aguas Litorales, así como en el Real Decreto 334/1994 por el que se regula el procedimiento para la tramitación de las autorizaciones de vertidos, en el año 2007 se elaboró por el Departamento de Control y Servicios Técnicos de EMASESA, un proyecto cuyo resultado debía ser un sistema para supervisión y registro histórico de los parámetros fundamentales de calidad del vertido al río en cuatro puntos de la Isla de la Cartuja, en Sevilla Capital.

En este enlace podéis encontrar el artículo completo.

Gestión eficiente de recursos energéticos (I)

La gestión eficiente de los recursos energéticos inherentes a una organización se está convirtiendo en una práctica habitual dentro del entorno empresarial con el fin de alcanzar los objetivos operativos y estratégicos establecidos.

Durante varias entradas se analizará el alcance, metodologías, objetivos y herramientas disponibles en el mercado para llevar a cabo esta gestión.

El material utilizado para redactar estas entradas ha sido proporcionado por la Ingeniería Consultora Enco, quien ha incorporado una línea de negocio dirigida a aportar soluciones para la gestión energética (encoEnergy).

Para más información acerca de las actividades desarrolladas por Enco en este ámbito, se adjuntas los datos de contacto:

http://www.encoweb.com/

Manuel Guil

m.guil@encoweb.com


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La Gestión energética es el proceso de medir, controlar y optimizar los flujos energéticos (electricidad, gas, agua, vapor,…) en un edificio u organización , tanto en el sector privado como en el sector público. El ciclo asociado a la gestión energética se compone de cuatro fases:
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1. Medir los consumos energéticos y recopilar datos de forma automática (conectándose a los contadores, circutores y demás dispositivos e intrumentos de medición).
2. Identificar ahorros, analizando los datos de consumo recogidos acerca de hábitos de consumo, gestión de equipos (p.e. iluminación) y factores constructivos (p.e. aislamiento).
3. Actuar, priorizando y ejecutando las acciones identificadas.
4. Retroalimentación, analizando los datos de consumo para determinar si las acciones realizadas han sido efectivas.
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Se pueden distinguir dos tipos diferentes de objetivos vinculados a la gestión energética: globales y específicos.
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Entre los globales destacan:
-El de reducir los daños causados al planeta por las sobreexplotación de recursos.
-El de mitigar la dependencia de combustibles fósiles que cada vez son mas limitados.

Entre los específicos se encuentra:
-El de reducir costes en un entorno creciente de precios.
-El de reducir emisiones de CO2 y consiguientes daños medioambientales que éstas causan, incrementando la sostenibilidad.
-El de reducir riesgos controlando, estabilizando y disminuyendo la demanda de energía es posible obtener mejores precios de suministro al estabilizar el consumo y hacerlo más predictible.
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Estos proyectos están apoyados por diferentes instituciones europeas como:
-European Commission Energy - Energy Efficiency- http://ec.europa.eu/energy/efficiency/index_en.htm.
-2009 Intelligent Energy - Europe work programme.
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Las fábricas de software: mitos y realidades

Entrada escrita por Juan José Cabezuelo, Responsable Oficina de Conocimiento Informática Industrial del Grupo Intermark. (jjcabezuelo@grupointermark.com)http://www.grupointermark.com/


No hay mejor forma de transmitir una idea a alguien que rompiendo inicialmente las barreras preconcebidas que éste pueda tener. Eso es lo que voy a intentar hacer en esta entrada: allanar el terreno para sembrar más tarde.

Sobre las factorías de software existen unos cuantos mitos, que se encuentran seguramente muy lejos de la realidad:
  • La imagen del "informático" en la empresa suele ser la de aquel hombre raro que lleva la camiseta negra con un pingüino y al que se llama indistintamente para cambiar el tóner de la impresora, para que arregle el mail cuando no funciona, para que nos recomiende un buen ordenador para los niños en Navidad y, por supuesto, para que termine de una vez las mejoras en el programa de gestión de la empresa. Esto, asociado a la palabra "factoría", nos hace pensar necesariamente en mano de obra poco cualificada. La realidad, por el contrario, es que las factorías de software cuentan con trabajadores con altos niveles de formación, que conocen en profundidad las nuevas tecnologías y que están obligados a actualizar permanentemente sus conocimientos sobre ellas debido a la alta velocidad de evolución de las mismas. Están acostumbrados a trabajar en un entorno gestionado por procesos y basado en metodologías de desarrollo bien definidas.
  • Una factoría de software está muy lejos de ser un batallón de informáticos preparados para absorber y desarrollar todo lo que les llegue en cualquier momento y siempre para el día siguiente (o antes si es posible). La planificación en el desarrollo de software, al igual que en cualquier otro proceso productivo, es una actividad fundamental, supervisada muy de cerca y que busca la satisfacción del cliente en plazos y calidad.
  • ¿Centros masificados en la India en condiciones precarias? Yo diría más bien centros de producción organizados con prácticas profesionales, localizados en instalaciones modernas, dotadas de excelentes infraestructuras tecnológicas y con una situación geográfica ideal en la que se valora sobre todo el idioma, la estabilidad y la afinidad cultural con los clientes a los que presta servicios.Frente al miedo de un cliente a no saber lo que está pasando con el proyecto, las factorías de software cuentan con herramientas colaborativas de gestión de proyectos e interlocutores directos. La transparencia queda plasmada en el uso de metodologías estándar ampliamente difundidas y, por tanto, fácilmente entendibles, y en una gestión por procesos de calidad contrastada.
  • Cada persona es un mundo y cada proyecto un universo. Por eso las factorías permiten aportar flexibilidad en cuanto al tamaño y tipología de cliente, a las tecnologías utilizadas, a la dimensión del proyecto y a la distribución de cargas de trabajo en cada momento.
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Y ahora, ¿a sembrar?.

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El origen de las fábricas de software

Entrada escrita por Juan José Cabezuelo, Responsable Oficina de Conocimiento Informática Industrial del Grupo Intermark. (jjcabezuelo@grupointermark.com)http://www.grupointermark.com/




Las fábricas de software nacen buscando los beneficios que las líneas de producción industrial aportaron en la calidad de los productos y en la productividad lograda.

Las líneas de producción se basan en tener definido un proceso y un flujo que sigue cada operación en el proceso, además de proveer las herramientas necesarias para llevar a cabo la acción deseada. Para todo esto hay que contar, lógicamente, con personas, que en el caso de la cadena de producción tienen limitadas sus acciones a un entorno restringido.

Desde este punto de vista, la cadena de producción es un mecanismo que permite a un trabajador estar habilitado para tomar una acción altamente eficaz y eficiente en un momento adecuado del proceso. En el entorno de las tecnologías de la información es posible crear cadenas "virtuales" de producción donde el proceso y el flujo estén claramente definidos.

El concepto de fábrica de software aparece por primera vez en 1968. La idea fue desarrollada casi en paralelo por Japón y Estados Unidos, siendo pioneras las compañías System Development Corporation (SDC) e Hitachi a través de Hitachi Software Works.





El concepto de fábrica de software de SDC giró entorno a los siguientes aspectos:
  • Control de proyectos y aseguramiento de la calidad
  • Creación de procedimientos y estándares en las áreas de diseño, construcción y pruebas de sistema
  • Creación de manuales de desarrollo a partir de la retroalimentación de las metodologías puestas en práctica.

Hitachi desarrolló un modelo de fábrica basado en aspectos como:

  • Definición y medición de los procesos de desarrollo de software
  • Incorporación de elementos de medición y control de calidad
  • Estandarización de cualquier tipo de aplicación en un solo proceso de desarrollo
  • Definición de tiempos estándares de actividad, análisis de defectos, etc.
  • Creación de herramientas propias de desarrollo

Toshiba, por su parte, planteó un modelo de fábrica basada en:

  • Estandarización del proceso de desarrollo de software para reducir variaciones entre proyectos
  • Reutilización de diseños, programas y componentes para construir nuevos sistemas con objeto de reducir el trabajo redundante y maximizar la productividad
  • Introducción del uso de herramientas estándar a fin de elevar los niveles de desempeño de las personas
  • Proveer entrenamiento extensivo en las personas

Sobre estas bases se apoyan las Software Factory, que están permitiendo hoy en día lograr modelos de producción deslocalizada similares a los existentes en el mundo industrial.

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Challenges in Performance Management in Packaging (y II)

A performance software solution helps integrate the existing automation system to generate highly accurate and timely views of equipment performance. Short duration events, which typically never get recorded using paper systems, appear ranked in order of importance. It is common for short duration events to add up to significant amounts of downtime providing opportunities for improvement. Tracking automated equipment efficiency quickly, shows which plant assets are pulling their weight and which ones are not. With this higher level of insight, companies can quickly identify efficiencies and attack problem areas, therefore unlocking more value from their existing plant assets.

Wonderware Industry Application for Packaging
The Industry Application for Packaging delivers standard tools to measure packaging line performance. The Industry Application for Packaging is a pre-configured, bundled software module specifically designed for the needs of the packaging process. Line efficiencies and productivity are gained through fast, disciplined changeovers and visibility to throughput, performance, OEE and downtime & alarms.


The Industry Application for Packaging supports standards and guidelines that can be rapidly rolled out to many plants. Standards and guidelines can be shared with our partners, whether they are machine vendors or contract manufacturers.


Based on Wonderware System Platform, InTouch HMI and Wonderware Performance Software, the Industry Application for Packaging out-of-the-box capabilities, help producers meet critical business objectives. The Industry Application for Packaging decreases costs by reducing losses, maintaining quality and consistency, with the flexibility to handle many products; and has a fast time to value, with quick deployment and a maximized ROI.
The Industry Application key benefits allow companies to:


  • integrate and manage existing packaging machines and systems

  • integrate with most packaging systems due to flexible, open scalable software architecture

  • gain visibility into packaging losses, variation and problems

  • reduce manual data collection and line operator interactions

  • plan and monitor packaging operations in one intuitive environment

  • deploy projects with lower implementation risk and total cost of ownership with world-class Wonderware technical support and services

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Challenges in Performance Management in Packaging (I)

Cristian Marfá, cristian.marfa@wonderware.com colabora con redindustria escribiendo este interesante artículo en el que se tratan los retos a los que se enfrentan las empresas que llevan a cabo procesos de empaquetado.
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Introduction
A common theme found in production facilities today is the need to gain greater production from existing assets. As manufacturers in all packaging industries add new product lines or consolidate production facilities, system performance improvement is gaining ever increasing importance.
When reaching the packaging process step, the final product is complete and only the end consumer format is missing. Packaging is what the consumer sees and how brand is recognized. And because consumer needs vary a lot, packaging is a prime candidate for optimization. Metrics and standards, together with performance software solutions, are being used to measure and improve the performance of existing packaging lines to a level not seen in years past.

Apply metrics to gain greater production from existing assets
With the propagation of new packages, many manufacturers are pressed to add additional capabilities to their production lines. Typically, as capabilities are added, the efficiency of a line decreases. Production efficiencies are seriously impacted by the inability of diverse systems in packaging lines to constantly operate in a balanced state. Even if each piece of equipment is carefully matched to line demands, the differences in acceleration/deceleration, start-up needs, loading, and micro stops create the need for more sophisticated controls and buffering of product flow between production cells.

This complex scenario is more difficult to manage when the market and economical situation is pushing the line of business management to gain upon the objectives for a reduce product loss, delivery time, downtime, start-up time, changeover time, etc. Achieving those common objectives gets complicated when there is a lack of transparency and common metrics in packaging lines, and due to that, business objectives can be affected.
Having the right metrics provides the organization with the basis for progressive improvements in order to gain greater production from existing assets.

What companies shall do to enforce performance management
Standards
For years, packagers have bemoaned the lack of a standard benchmark to compare packaging line performance. OEE (Overall Equipment Effectiveness) promises to change all this by offering a single number that could theoretically allow an apples-to-apples comparison between different packaging lines at the same or different companies.

There are dozens of formulas, systems and metrics being used to improve the whole manufacturing process, but only OEE correctly reduces complex production problems into simple, easy-to-follow steps in handling data and information. The OEE helps you to methodically improve your equipment efficiency by using basic measurements and is a very simple metric that immediately indicates the current status of a manufacturing process.

OEE is a basic measurement of how available your equipment is, how it performs, and what kind of quality it produces. OEE also becomes a multifaceted tool allowing you to understand the effect of the various issues in the manufacturing process and how they affect the entire process.
Shop floor space and packaging machine environment have also become a resource that must be carefully managed and conserved to successfully apply OEE measurements.

On a typical high speed packaging line, many line configuration types can be found. Equipments are connected through a common network or simply to internal sensors indicating if the accumulator is full or empty. Since equipment vendors have to guarantee certain performance levels (unit rate per unit of time) to companies, often times they are reluctant to change their control system program. Several surveys by Packaging World magazine have demonstrated that a typical manufacturing company will have packaging lines with the following characteristics.
  • 50% of all packaging lines don’t have a common network between equipments
  • 50% of all packaging lines have between 2-4 control system vendors
  • 50% of all packaging lines have between 2-7 equipments or machines
  • 50% of all packaging lines don’t have a common standard between them to exchange data
  • Machine vendors don’t usually account for a supervisory system (only production data is typically used)


In order to achieve flexibility in this heterogeneous scenario, there are organizations like OMAC (Open Modular Architecture Controls); producing standard guidelines to minimize the engineering cost and reduce project schedules. These initiatives and guide lines can be shared with machine vendors in order to gain more flexibility and reduce dramatically the integration cost on performance initiatives.


By applying standards effectively, the manufacturing value chain will have the technology to make it a competitive advantage on quality, production, and inventory for companies, as well as provide the strategic level to differentiate it from competitors.

Technology
Many companies use paper-based methods or nothing at all to track equipment downtime, efficiency, or to assess the main reasons for production losses. However to sustain top performance, a key point is to be able to develop and implement the best operating practices more quickly; including the equipment monitoring strategies, and the connectivity to make real time data available to all workers in the organization. To get the benefits of a performance management initiative, companies should provide their organizations with the right information and tools. These software tools should:
  • allow them to compare similar equipment or even production lines
  • provide the right real time data derived in the same way (apples to apples comparisons)
  • examine their best performing equipment and production lines details
  • assist in the formulation of best operating practices
  • base decisions on hard data and avoid personal opinions or “guesstimates”
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Claves de la industrialización del desarrollo de software

Entrada escrita por Juan José Cabezuelo, Responsable Oficina de Conocimiento Informática Industrial del Grupo Intermark. (jjcabezuelo@grupointermark.com)
http://www.grupointermark.com/


En mayo de 2003 el Harvard Business Review publicó un artículo de Nicholas G. Carr. titulado “IT Doesn’t Matter”, o lo que es lo mismo, "la tecnología no importa"
El artículo, que ponía el dedo en la llaga en plena resaca de la crisis de las puntocom, planteaba que, siendo las oportunidades de obtener ventajas competitivas claras por el empleo de tecnologías de la información cada vez más escasas, debían tenerse en cuenta tres ejes de actuación de cara a afrontar inversiones en IT:

  • Invertir menos: los estudios no parecen reflejar una relación directa entre grandes inversiones en IT y la mejora de los resultados financieros.
  • No liderar, sino seguir las iniciativas de otros: esperar reduce el riesgo de invertir en tecnologías fácilmente obsolescentes.
  • Centrarse en los puntos vulnerables y no en las oportunidades: es más sencillo tener grandes pérdidas debido a un mal funcionamiento de los sistemas IT que obtener grandes beneficios derivados de dichos sistemas.

Si bien la respuesta de las grandes empresas de IT no se hizo esperar, lo cierto es que muchos ven en la falta de calidad del producto uno de los motivos de la pérdida de la confianza en los grandes proyectos informáticos. La solución está en aquellos sectores que también han pasado por un proceso de industrialización. El desarrollo de software debe pasar de una época de producción artesanal con múltiples intervinientes de calidad media a una era industrial focalizada en la mejora de procesos y de la calidad de los productos.

Industrializar, sí, pero ¿cómo?

  • Mejorando de tareas cotidianas realizadas por los equipos: BUENAS PRÁCTICAS
  • Revisando en profundidad de los soportes de producción: AUTOMATIZACIÓN DE CIERTAS ACTIVIDADES

La idea central de la industrialización del desarrollo de software es reducir la incertidumbre en aspectos tales como:

  • Fiabilidad de los productos
  • Respeto del presupuesto y calendario
  • Definición y seguimiento de los procesos de producción y de medios para medir desempeño y productividad
  • Estandarización de métodos y herramientas. Reutilización de componentes
  • Trazabilidad de requerimientos, especificaciones, código, incidencias…

Se busca obtener los beneficios que las líneas de producción introdujeron en la calidad de los productos así como la productividad lograda. El desarrollo de software, al igual que cualquier otra actividad productiva, debe convertirse en un proceso predecible.

La industrialización del desarrollo de software

Entrada escrita por Juan José Cabezuelo, Responsable Oficina de Conocimiento Informática Industrial del Grupo Intermark. (jjcabezuelo@grupointermark.com)









Un artículo comparaba a mediados de los años 80 la construcción de puentes y el desarrollo de software. Dicho artículo planteaba la comparación en estos términos:

  • Los puentes se construyen normalmente en el tiempo y presupuestos previstos y no se caen.
  • El software, sin embargo, raramente es desarrollado en plazo y presupuesto y, por si fuera poco, siempre se acaba rompiendo.

Seguramente uno de los motivos del "éxito" en la construcción de puentes sea el elevado detalle en su diseño. Es difícil que se produzcan modificaciones sustanciales en sus especificaciones. Sin embargo, esto no ocurre del mismo modo en el desarrollo de software, seguramente debido a la constante evolución del entorno empresarial. Se achacan a este argumento los problemas en el desarrollo de software.

El informe CHAOS publicado por The Standish Group en 1994 levantó un revuelo considerable entre la comunidad de empresas de servicios tecnológicos y de desarrollo de software. Desde entonces ha sido utilizado a menudo para apoyar la denominada "crisis del software". Este informe planteaba cifras realmente preocupantes con respecto a las tasas de éxito de los proyectos informáticos:

  • El 31% de los proyectos iniciados serían cancelados antes de su finalización.
  • El 53% de los proyectos incurren en unos sobrecostes del 189%.
  • Solamente el 16% fueron un éxito completo.

Entre los motivos recabados en dicho informe sobre las claves del éxito o fracaso de los proyectos de desarrollo de software se enumeran:

Doce años más tarde, un estudio similar publicado por The Standish Group reveló que afortunadamente las cifras de éxito de los proyectos habían mejorado:

  • El 35% de los proyectos informáticos iniciados en 2006 en EEUU pueden ser considerados como un éxito, cumpliendo hitos temporales, de presupuesto y de expectativas de los clientes.
  • El 19% de los proyectos resultó un fracaso (una disminución considerable respecto al 31% de 1994).
  • Un 46% de los proyectos presentó algún tipo de desviación.

¿La clave de esta mejora en las cifras? La industrialización en los procesos de desarrollo de software.

Lean Manufacturing y MES (y III)

MES: Manufacturing Execution Systems
Durante los últimos años, la casi totalidad de las empresas industriales de nuestro entorno ya han adoptado sistemas de gestión de negocio (Enterprise Resource Planning, ERP), lo están adoptando o incluso mejorando el existente.
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Una vez implementado el nivel de negocio (Finanzas, Logística, RRHH) y probada su utilidad para el funcionamiento del negocio, se hace necesaria la visibilidad de lo que realmente está ocurriendo en planta (Fig.). Esto ha hecho patente la conveniencia de disponer de unos sistemas de gestión de planta capaces de proveernos con la información necesaria.
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Un Sistema MES (Manufacturing Execution System) es según APICS un sistema de información y comunicación para el entorno de producción de la empresa. Principalmente se ocupa de controlar y mejorar todos los aspectos relacionados con los procesos productivos para alcanzar mayor flexibilidad y menores costes de producción.
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MESA la asociación de fabricantes, proveedores de servicios y profesionales de la industria para la innovación y establecimiento de “Buenas Prácticas” en el ámbito de los sistemas MES los define como “un sistema dinámico de información que conduce de forma efectiva la ejecución de las operaciones de fabricación.
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A través de una información actual y precisa, el MES guía, pone en marcha e informa las actividades en planta a medida que ocurren los acontecimientos. El conjunto de funcionalidades MES gestiona operaciones de producción desde el momento del lanzamiento de la orden de fabricación hasta el punto de la entrega del producto acabado.
El MES permite una gestión y comunicación bidireccional de la información crítica sobre todas las actividades productivas, a través de la organización y de la cadena de suministro.”
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Lean Manufacturing y MES
Usualmente los dos enfoques se habían planteado como “uno u otro”, incluso los proveedores de MES y las consultoras de Lean Manufacturing se veían como potenciales competidores.
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A pesar de que ambos planteamientos se basan en métricas de análisis cuantitativas, los valedores de los sistemas MES argumentan que ninguna técnica de Lean Manufacturing puede recolectar e interpretar el volumen de datos necesarios para optimizar los cambios en el proceso de una manera ágil, o que sin tener un MES funcionando correctamente, los cambios de planificación, niveles de inventario o análisis de rendimientos pueden resultar un verdadero problema para el cliente. De hecho, ven a sus sistemas como el componente en tiempo real de la cadena de suministro de la compañía.
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Por su parte, las consultoras de Lean Manufacturing argumentan correctamente que MES no es más que una serie de herramientas más que un método de producción y que sin poner en práctica la filosofía “Lean”, están condenados al fracaso.
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De hecho, las historias de estos “rivales” son bastante parecidas. En los últimos años hemos visto muchas iniciativas de implementación de sistemas MES que han sido abandonadas o aparcadas al no ver la utilidad de su explotación e iniciativas Lean que debido a la carga de trabajo administrativo y organizacional que suponen, han sido lentamente olvidadas.
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Podemos apuntar que uno de los errores más comunes es plantear estas iniciativas como un proyecto. Como tal, tiene fecha de inicio y fin, presupuesto, y previsión de un retorno de la inversión. Pero la implementación de estas iniciativas es un proceso, no un proyecto. Fundamentalmente, ambos son procesos de mejora continua para la aumentar la productividad y ambos requieren un cambio de planteamiento de los métodos de producción.
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La realidad es que la mayoría de empresas productivas necesitan ambos planteamientos, en diferentes grados, para optimizar sus procesos. Un claro ejemplo de ello es el inicio de alguna de estas iniciativas.
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El primer paso sea cual sea el planteamiento que tomemos, es hacer un análisis previo de la situación actual y ver dónde están nuestras ineficiencias (El mapa de flujo de valor de Lean ó el análisis previo que nos piden los proveedores de MES). Usualmente, durante esta fase, ambos usan un indicador denominado OEE (Overall Equipment Effectiveness) para cualificar un proceso o una planta.
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Este indicador se considera una métrica de los sistemas MES pero es también parte de la filosofía Lean, concretamente como parte del TPM (Total Productive Maintenance). Nacido para monitorizar la productividad de un equipo en concreto, se extendió como un indicador del rendimiento de los procesos y es uno de las métricas más extendidas en el ámbito de envasado.
· Nos da visibilidad sobre el rendimiento de nuestros equipos
· Nos informa si las pérdidas son por calidad, disponibilidad o rendimiento
· Informa de las pérdidas crónicas “invisibles”
· Nos da un pensamiento “digital” (el proceso está “on” o “off”)
· Responde a una importante pregunta - ¿cómo lo estamos haciendo?
· Puede ser usado para comparar rendimientos y guiarnos en las actividades de mejora contínua

Ahora bien, la utilidad real de este indicador vendrá marcada por dos hechos:
1. Disponibilidad de esta información
2. Explotación de esa información y voluntad de mejora
Es un buen ejemplo del uso combinado de ambos enfoques (MES y Lean). Por un lado si únicamente disponemos de esta información tras varias horas de trabajo administrativo para recopilar todos los datos que han sido recogidos “a mano” y rellenar las plantillas de informes, nos encontraremos en una situación en la que la disponibilidad y fiabilidad de la información no será la adecuada.
Si al contrario, disponemos de un sistema MES que nos da esta información en tiempo real y de una manera fiable, pero nuestra organización no ha adoptado la cultura de la mejora continua, el sistema se dejará de utilizar y la iniciativa estará abocada al fracaso.
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Podríamos concluir que para tener éxito en nuestro proceso de mejora deberíamos tener en cuenta los siguientes aspectos:
1. Se trata de un proceso, no es un proyecto
2. Las personas implicadas deben estar formadas y con voluntad de mejorar
3. Disponer de las herramientas y sistemas adecuados
4. Establecer un método de trabajo para la mejora
5. Integrar toda esta información con nuestro sistema de gestión (ERP) para completar la cadena de suministro
Y sobre todo, tener claro cuál es el objetivo de todo este proceso. Puede que las razones que nos empujen a tomar una de estas iniciativas sean muy variadas pero el objetivo final es el de mejorar nuestra productividad.

Lean Manufacturing y Mes (II)

Ante esta perspectiva y la falta de recursos internos, las empresas suelen buscar apoyo externo para ayudarles en la mejora de sus procesos. En este punto, tradicionalmente los proveedores se han dividido en dos categorías según su oferta:
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Técnicas de Lean Manufacturing: este grupo de proveedores usan una sistemática, basada en prácticas de optimización del flujo de personas, de procedimientos y de la producción. Fundamentalmente analizan el Mapa de Flujo de Valor (Value Stream Map) del proceso y proponen el uso de diversas técnicas con el objetivo de eliminar todas aquellas actividades que no aportan valor al cliente.

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Sistemas de Gestión de Fábrica en tiempo real: Proponen la implantación o uso de aplicaciones informáticas para la optimización de la producción basándose en la Teoría de las Restricciones (Theory of Constraints). Esto es, localizando los cuellos de botella del proceso para incrementar la productividad.


Dados estos dos diferentes enfoques, veremos en que se basa cada uno de ellos y la conveniencia de aplicar estos sistemas y las posibles sinergias que pueden surgir.

Lean Manufacturing:

“Pura y simplemente, “lean” es reducir el tiempo desde el pedido del cliente a la fabricación y entrega de los productos eliminando las actividades sin valor añadido en el proceso productivo” (James Womack, “Becoming Lean”)
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El sistema Lean Manufacturing tiene su origen en el sistema desarrollado por Toyota a partir de 1950 y conocido como Toyota Production System (TPS); puede considerarse como una estrategia de producción compuesta por varias herramientas cuyo objetivo es ayudar a eliminar todas las operaciones y procesos sin valor añadido, reduciendo o eliminando toda clase de desperdicios en un ambiente de respeto al trabajador. De ahí el término “lean”, esbelto.

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Los inicios de Lean Manufacturing no se centran solamente en Toyota. Se debe reconocer que Henry Ford, con su sistema de producción Ford (producción en masa, 1908), contribuyó en parte con este proceso, pero antes y después de él se produjeron notables cambios en los métodos productivos.
Allá por el 1890, Frederick Taylor analizó el trabajo para encontrar la mejor manera de realizar cada tarea, añadiendo un sistema de “bonus” basado en el ratio pieza/tiempo.

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Desde entonces se produjeron diversas innovaciones en los métodos de producción. Nos centraremos en los pilares del “Lean Manufacturing”: Jidoka, Just-in-Time
Ya en 1902, Sakichi Toyoda, el que más tarde fuera fundador con su hijo Kiichiro de la Corporación Toyota Motor Company en 1930, inventó un automatismo que detenía el telar al detectar la rotura de una hebra. Este simple pero efectivo sistema permitió separar al hombre la máquina, con lo que un único operario podía controlar varias máquinas, lo ue supuso una tremenda mejora de la productividad. De aquí nace el término “Jidoka” que podría traducirse por “automatización con un toque humano”.

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Por su parte, se atribuye a Kiichiro Toyoda, tras visitar las fábricas de Ford, la contribución al TPS con la técnica “Just-in-Time” como una filosofía de los sistemas modernos de producción. Pero fue en la década de los 50 cuando Taichi Ohno desarrolló métodos prácticos para implementar el concepto de entrega de piezas Just-in-Time. Este sistema de trabajo se denominó Kanban.

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Años más tarde, Toyota aplicó las enseñanzas de W. Edwards Deming, pionero americano de la calidad, quien estimuló a los japoneses a que adoptaran el sistema para resolución de problemas conocido como Ciclo Deming o Ciclo PDCA “Plan – Do – Check – Act”, como soporte para el mejoramiento continuo, conocido como Kaizen. El Kaizen se ha convertido en una filosofía integral que procura la perfección y el mantenimiento del sistema de Producción en Toyota, el cual contribuye significativamente a alcanzar la meta de “lean” que consiste en eliminar todos los desperdicios en el proceso.

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Cuando ocurre la crisis petrolera en 1973 y Toyota se destacaba por encima de las demás compañías, el gobierno japonés intenta copiar el modelo y pasarlo a las demás empresas. Sólo en el año 1990 surge el término Lean Manufacturing o “producción esbelta” tras la publicación en 1990 por parte de Womack, Jones y Roos del libro “The Machine That Changed The World”.

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La aparición de este libro supuso un replanteamiento para la industria que hasta ese momento seguía empleando técnicas de producción en masa y la adopción de esta “nueva” estrategia de producción basada en 5 principios:

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"Definir el Valor desde la perspectiva del Cliente" o comprensión de lo que es valor para el cliente; el consumidor final es quien decide lo que es importante y le aporta valor.
"Identificar el flujo del Valor" o estudio de todas las fases del proceso de producción, para determinar las que añaden valor y las que se deben cambiar o eliminar.
"Optimizar el flujo" o crear una corriente de valor al quitar obstáculos innecesarios en el proceso.
"Extraer Valor del Cliente" en la que los equipos de proyecto deberían permitir a sus clientes que se involucren en el proceso. El producto no se termina hasta que los clientes no hacen el pedido.
"Buscar permanentemente la Perfección" u objetivo final. En la medida en que se eliminan los pasos innecesarios y los flujos de trabajo se adaptan a los pedidos de los clientes, se comprueban las reducciones de costes, esfuerzo y tiempos de trabajo en todas las áreas de la empresa.

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De esta forma y mediante la revisión continua de los procesos, se entra en una espiral de mejora continua, ya que los cambios introducidos en una fase repercuten necesariamente en las demás.
Por resumir, los cimientos del sistema son las herramientas o técnicas que todo el mundo conoce y nos sirven de base para implementar una estrategia de Lean Manufacturing:

1. VSM: Value Stream Mapping, ayuda visual izar los flujos del proceso y a definir la visión futura.
2. 5S: Orden y Limpieza, aporta un valor elevado a la visibilidad en el proceso de producción.
3. QFD: Quality Function Deployment, traduce los requisitos del cliente en especificaciones del producto y el proceso.
4. TPM: Total Productive Maintenance, ayuda a optimizar los equipos e instalaciones productivas.
5. KANBAN: Que constituye una forma eficiente de suministro de materiales a las líneas de producción.
6. SMED: Single Minute Exchange 0f Die, reduce el tiempo de cambio en una línea de producción permitiendo una reducción del tamaño de lote.

El sistema Lean Manufacturing está asociado fuertemente al sentido común y por eso su implementación exige una adecuada preparación donde todos, directivos y empleados estén comprometidos a cambiar sus forma de pensar y de trabajar.

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También es importante el desarrollo de un pensamiento estratégico que permita “hacer más con menos” y brindar una manera de hacer el trabajo en un ambiente más agradable y satisfactorio, para convertir el desperdicio en valor. Definitivamente se debe aprender a trabajar en equipo.

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Además, para implementar en las empresas un sistema tan sencillo en el procedimiento, pero complejo en su filosofía, es determinante el compromiso de la alta dirección, que con sentido común y suficientes recursos económicos debe invertir en formación para respaldar esta clase de proyectos.


Lean Manufacturing y MES (I)

Xavier Marfá, Key Account Manager de Wonderware Spain, nos ha cedido este artículo que ha sido publicado en la Revista del Congreso Anual de la AETCM (Asociación Española de Técnicos de Cerveza y Malta).
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El artículo se centra en la relación existente entre las soluciones MES y las estrategias Lean Manufacturing y como ambas son imperativas de abordar en un entorno empresarial tan cambiante y agresivo como el que transcurre. Dada la amplitud del artículo, haremos varias entradas del mismo.
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Desde redindustria nuestro agradecimiento a Xavier Marfá por su aportación.
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Para más información:
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No es fácil responder a las exigencias que la economía global exige a las empresas industriales en el entorno competitivo actual. ¿Cuánto se puede acortar el tiempo de entrega? ¿Cuánto se pueden reducir las pérdidas de producción? ¿Podemos mejorar los tiempos de cambio de formato? Realmente, ¿qué hay detrás de esas preguntas?
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Goldratt(1) indica que será “productivo” para la empresa todo aquello que contribuya a conseguir ganar dinero” y se centraba en el estudio de los cuellos de botella e incrementar su capacidad. Podríamos decir que ya no hay espacio para la ineficacia ni el derroche en ningún aspecto de la cadena de valor.
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Para nadie es un secreto que en este mundo globalizado de inesperados cambios las empresas requieren ser cada vez más ágiles y adaptarse con más rapidez a estos cambios. Esto quiere decir, que quienes saben manejar bien la información poseen el poder para tomar decisiones que las benefician y es aquí, donde las nuevas estrategias de producción juegan un papel determinante porque las empresas pueden tener una ventaja competitiva que les permita ir delante de sus competidores.
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Algunos obstáculos que han afectado significativamente la productividad de las organizaciones son la acentuada resistencia al cambio por parte de la gente, las deficiencias para reconocer rápidamente las amenazas competitivas, la debilidad estructural de los sistemas de información, la escasez de recursos apropiados y la incertidumbre de cómo o por qué automatizar procesos.
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Además, las causas que llevan a las empresas a acometer cualquier iniciativa encaminada a optimizar sus procesos productivos varían sustancialmente dependiendo del tipo de industria, producto y organización.

Así, según un reciente estudio sobre la adopción y conocimiento de Lean Manufacturing en las empresas españolas, los retos competitivos externos más importantes para las empresas son la presión sobre los precios, exigencia de mayor calidad del producto y tiempos de reaprovisionamiento cada vez más breves y fiables.
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Por otro lado, también existen retos internos entre los que destacan la dificultad de la previsión de la demanda, el cumplir con los plazos de entrega, los problemas de planificación y control mediante gestión de la información y la productividad de la mano de obra.
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Las empresas afrontan estos retos internos y externos con recursos humanos y financieros limitados y en un entorno donde la rentabilidad del negocio no es ya una prioridad sino una necesidad. Para responder a estas dificultades las medidas que toman son, principalmente, programas de mejora de calidad y eficiencia, la inversión en personas y la aplicación de Lean Manufacturing, buscando con todo esto aumentar la fiabilidad y flexibilidad.
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Casi la totalidad de las medidas adoptadas tienen relación con Lean Manufacturing (programas de mejora de la calidad y de la eficiencia, inversión en personas, Lean Manufacturing) o los Sistemas de Gestión de fábrica en tiempo real (Automatización de procesos, inversión en sistemas de información, integración de cadenas de suministro).
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Colaboración CMC. Inmótica y Eficiencia Energética (y III)

Tercera y última entrega del artículo cedido por CMC (Cognicase Management Consulting).
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La inteligencia energética que conlleva al ahorro.
El éxito ulterior de nuestro microsistema energético reside en la sabia conjunción de naturalezas muy distintas combinadas en el contexto con la presencia física.
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Luz y calor son dos elementos fáciles de controlar, pero difíciles de gestionar como percepción conjunta, ya que se comportan de forma opuesta: mientras que es posible transitar entre la total oscuridad y un nivel lumínico ideal en pocos segundos, la propia inercia de la temperatura ambiental (frío/calor) es mucho más lenta que el uso que se hace de los espacios: entrar y salir de una habitación, presencia de una o varias personas en una estancia,etc.
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El valor subjetivo -y casi individual- de lo que se denomina punto de confort obliga además a no pocos compromisos entre los usos y costumbres individuales con los objetivos de ahorro energético global. Así las cosas, no sólo es necesario definir, detectar y controlar los usos, costumbres y necesidades propias de cada proyecto de inmótica, sino que dichos parámetros están fuertemente ligados a factores externos al propio microsistema como la climatología, ubicación o el coste variable de las energías consumidas (gasóleo, electricidad,etc.).
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Por otra parte, el diseño y construcción de Sistemas de Gestión Integrados de Instalaciones es una de las estrategias de CMC en su oferta de servicios, que al mismo tiempo aglutina necesariamente el conocimiento sobre redes avanzadas de comunicación, sistemas de gestión y seguridad de redes, e integración de sistemas. No obstante a la mencionada complejidad, la inmótica posee dos grandes ventajas: a corto plazo, permite ahorros superiores incluso al 50% sobre el consumo energético ordinario; a medio plazo, la infraestructura inmótica presenta un tiempo de amortización ostensiblemente inferior al ciclo de vida de cualquier edificio medio. Y por cierto: la inmótica ayudará alargo plazo a combatir el cambio climático.

Colaboración CMC. Inmótica y Eficiencia Energética (II)

Segunda entrega del artículo cedido por CMC (Cognicase Management Consulting).
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Por orden de impacto energético...
Dos son los principales consumidores energéticos de la construcción: la climatización (75%del consumo total) y la iluminación(20%) sobresalen con mucho sobre el resto de partidas (alarmas,accesos, etc.). Todos los elementos susceptibles de automatizarse comparten un mismo esquema de gestión. Por un lado, cada punto dela cadena energética necesita de unsistema de control local (compuesto por sensores y actuadores) que gestionará cada elemento según su naturaleza: subir/bajar persianas, abrir/cerrar pasos de agua, encender/apagar luces, arrancar/parar climatizadores, etc. Los actuadores, entendidos como autómatas, poseen inteligencia ycontrol sobre el elemento gestionado(agua, luz, persiana) y cierta capacidad de reconocimiento contextual (temperatura,luminosidad exterior/interior, etc.).
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Soportando esta estructura tecnológica son necesarias avanzadas redes de comunicaciones,que en todas sus modalidades tantode conexión física (cable/fibra óptica/inalámbrica) como de protocolos(TCP/IP, Modbus, etc.) capacitan a todos los dispositivos involucrados en la gestión de los sistemas, a intercambiar información e interactuar de forma eficaz.
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En todo este entramado de tecnologías,aún se requiere una entidad superior que otorgue un sentido global(microclima) y coordinación(protocolos de actuación) sobre los propios actuadores, dando entidad alconjunto (edificio).La ya extensa oferta de fabricantes (Philips, Schneider,Siemens, etc.) de autómatas,sensores, detectores y demás elementos implica además una amplia gama de protocolos propietarios, sistemas de gestión particulares y complejidades propias de cada acción que obligan a una integración horizontal bajo un mismo paraguas de gestión.
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Es aquí donde entran en juego los Sistemas de Gestión Integradade Instalaciones, que basados en Sistemas de Gestión en Tiempo Real (SCADA) son soluciones software en las que reside la lógica energética(ambiente, confort) y los protocolos de actuación ante situaciones concretas tanto ordinarias(condiciones lumínicas eninvierno/verano), como extraordinarias (evacuación depersonal y cierre de sistemas anteun incendio).
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Como características más destacables de los Sistemas de Gestión en Tiempo Real son: la flexibilidad, capacidad de configuración, escalabilidad,seguridad y ofrecer un interfaz con el usuario sencillo y amigable. De esta forma se podrán gestionar desde edificios aislados, edificios de características singulares, polígonoso campus, hasta entornos tan dispares como la gestión de la corriente fluvial del río Amarillo en China.

Colaboración CMC. Inmótica y Eficiencia Energética (I)

En la entrada de hoy contamos con la colaboración de la empresa CMC (Cognicase Management Consulting), a través de un artículo relacionado con los conceptos de Inmótica y Eficiencia Energética. Carlos Navares, DIRECTOR DE REDES
AVANZADAS DE COMUNICACIONES Y SISTEMAS EN TIEMPO REAL es el autor de dicho artículo.
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El cambio climático y el uso de energías más eficientes y renovables han sido temas de un gran debate social en la España de los últimos años. Sin embargo, por lo general se desconoce de qué forma ya qué velocidad se están trasladando estos retos a la realidad tangible de hoy en día. Veamos un buen ejemplo de ello en la inmótica.
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La domótica aplicada al conjunto.
Nadie duda de que el mayor gasto energético de nuestra sociedad se concentra en tres elementos: la industria, el transporte y la edificación, entendida como el acto de utilizar los edificios como espacios micro-climatizados. La persecución de un mayor ahorro energético ha sido una constante desde la propia revolución industrial, e incluso responde a una ley natural de todo organismo vivo. Sin embargo, por primera vez nos enfrentamos al hecho de que la perseguida eficiencia energética ha llegado a nuestra percepción del confort ya conquistado,bien sea en habitáculos privados o edificios de oficinas. La domótica –con atributos asociados al confort en el hogar– ha transmitido sus principios a la inmótica, término de nuevo cuño que implica la automatización de edificios de uso terciario o industrial con especial énfasis en la optimización energética de los mismos. El hecho de que la inmótica herede no pocos axiomas ya desarrollados por la domótica no significa que ambas sean idénticas, ya que el contexto empresarial de la inmótica (ahorro de costes, impacto en la economía empresarial/global…) promete un mayor nivel de acogida y, por ende,una penetración sensiblemente más ágil que la primera, percibida más como confort privado por el público general.
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Impulso legal en España.
La legislación española posee ya bastante normativa vigente orientada a cumplir los objetivos establecidos en el Plan de Fomento para el uso de las energías renovables (2000-2010). Destacamos el Real Decreto 47/2007 de certificación energética de los edificios (19/04/07) y el Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios (RITE) -de muy reciente entrada en vigor (02/2007)- incluido en el Real Decreto 1027/2007 entre otras muchas directivas, leyes y planes de acción tanto a nivel nacional como europeo. Al igual que está pasando en otros ámbitos como la acelerada implantación de la Firma Electrónica, la inmótica no es ya una necesidad o una inversión inteligente, sino un imperativo legal para edificios de nueva construcción.

Trazabilidad y Cadena de Suministro (3/3)

Por Ramón García, Director de Innovación y Proyectos del Centro Español de Logística.
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Un sistema sostenible.
La razón más importante para establecer un sistema de trazabilidad, es la seguridad del consumidor; concepto que se encuentra por encima de cualquier consideración de coste. Sin embargo, no llevar a cabo la trazabilidad de una manera económicamente viable (es decir aquella que permita a las empresas realizar todas las operaciones que sean necesarias sin incrementar excesivamente los costes de los productos) entraña un doble riesgo para la seguridad del consumidor; pues los productos trazados y seguros podrían ser desplazados del mercado debido a su precio y sustituidos por otros productos más baratos e inseguros; creándose un incentivo para la especulación con los requerimientos de trazabilidad.


Es por tanto absolutamente necesario plantear la trazabilidad en términos razonables que permitan su ejecución, sin perder nunca de vista el principio que nunca un control debe ser más costoso que el hecho controlado.

Presente y Futuro de la trazabilidad.
Hasta la fecha y desde la aparición de esta nueva normativa cada empresa se ha buscado la mejor manera de cumplir con la normativa, pudiéndonos encontrar con múltiples soluciones ya implantadas a día de hoy y que van desde sistemas de gestión de la trazabilidad basados en el uso de los códigos de barras convencionales (EAN 128), códigos de barras de 2 dimensiones o el uso, ya cada vez más extendido, de la tecnología RFID e incluso han aparecido portales que actúan de repositorio de datos para aquellos colectivos de empresas en los que el uso de tecnologías de la información que cumplan con este requisito es inviable a nivel individual (ej. : sector primario hortofrutícola).

No hay que olvidar que el reto principal es que exista una Transparencia Total entre fabricante y consumidor, (incluyendo todos los agentes intermedios que hayan participado), pudiendo llegar a poner a disposición del consumidor toda la información de un modo sencillo (vía web, por ejemplo) lo que aumentará su confianza en el producto.

Por tanto los objetivos a cumplir en los próximos años serán Aumentar la Fiabilidad y Eficiencia de los sistemas de trazabilidad implantados buscando la mayor eficiencia posible de los procesos y la aplicación de nuevas tecnologías por parte todos los agentes de la cadena, que permitan, no sólo la trazabilidad con caracteres legibles, sino por el uso mensajes electrónicos, códigos de barras o etiquetas de radiofrecuencia (RFID), que permitan la lectura electrónica de dicha información y hasta la autoidentificación, eliminando el error humano a lo largo de toda la cadena de suministro.

Conclusiones
El establecimiento de un sistema seguro de trazabilidad, no sólo conlleva la protección de los intereses de los consumidores y un mayor control por parte de las administraciones, sino que además proporciona beneficios a los integrantes de la cadena de suministro por hacer más eficientes los intercambios de información.
Plantearse en pleno siglo XXI, llamado de la sociedad del conocimiento y de la información, la implantación y seguimiento del concepto de trazabilidad en una empresa sin la utilización de los estándares y las tecnologías existentes parece un despilfarro que ni la industria en general ni la agroalimentaria en particular deberían permitirse.

Trazabilidad y Cadena de Suministro (2/3)

Por Ramón García, Director de Innovación y Proyectos del Centro Español de Logística.
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Implantación de sistemas de gestión de trazabilidad.

A pesar de necesidad de cumplir con éste requerimiento, que implica que se ha de garantizar la trazabilidad a lo largo de toda la cadena, hay que tener en cuenta que su aplicación no es sencilla y, en este sentido, las empresas se están encontrando con múltiples barreras. Entre ellas destacan la falta de compromiso en el cumplimiento de las diferentes legislaciones alimentarias, una deficiente identificación de los artículos, la no utilización de estándares, la falta de alineamiento entre procesos reales y los sistemas de gestión de trazabilidad implantados, la descoordinación entre departamentos (no asignación clara de las responsabilidades) y entre empresas de la cadena, la falta de formación adecuada, o en algunos casos el escaso uso de tecnologías de la información.

Por otra parte, para garantizar el éxito en la implantación de un sistema de gestión de trazabilidad, debemos partir del convencimiento de que existen importantes áreas de mejora en la cadena de suministro, aprovechando esta oportunidad para reducir sus costes y la eficiencia de estos procesos, al mismo tiempo que se aumenta la seguridad. En este sentido, será necesaria una revisión previa de los procesos antes de modificar o implantar nuevos sistemas y tecnologías. Todo ello teniendo presente el uso de estándares (EAN.UCC) y los requisitos para operar bajo las nuevas filosofías de reaprovisionamiento eficiente (ECR).

Así, un proyecto para garantizar la trazabilidad debería pasar por las siguientes etapas: la revisión de procesos previa, la creación de un modelo de trazabilidad, la implantación del modelo (Organización, Procesos y Tecnología que lo soporta) y por último, la puesta en marcha de mecanismos de seguimiento periódico.
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Decálogo para una buena implantación

1. Definir claramente y comunicar las responsabilidades de cada área o departamento
2. Definir adecuadamente el lote de producto acorde a la responsabilidad social de la empresa
3. Incluir los aspectos relativos de trazabilidad en los acuerdos comerciales entre proveedores y clientes y en las evaluaciones posteriores
4. Utilizar sistemas de trazabilidad lo más homogéneos posibles entre proveedores y clientes
5. Elaborar un Manual de Trazabilidad que recoja los procedimientos y sistemas para la gestión interna de la trazabilidad. Éste debe estar asociado/integrado a los sistemas de gestión de calidad de la empresa
6. Sincronizar el flujo físico de la mercancía con el flujo lógico de la información
7. Implantar sistemas de captura de datos e identificación que sean fiables en todas las etapas de la cadena de suministro, asegurando la no ambigüedad de la información
8. Utilizar estándares EAN.UCC (GS1)
9. Realizar entregas los más homogéneas posibles (monolote y monoreferencia)
10. Implantar un modelo de trazabilidad sostenible
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En la revisión de procesos se deben identificar las posibles ineficiencias y los puntos de ruptura de la trazabilidad. En la creación del modelo, teniendo en cuenta la idiosincrasia de cada empresa, se deberá proponer la mejor solución organizativa, de procesos y tecnológica (integración en ERP, desarrollo a medida, etc...) que permita gestionar adecuadamente la información a trasmitir. En la fase de implantación del modelo, se deberá realizar los ajustes en procesos y organizativos necesarios e integrar la solución tecnológica definida con los sistemas existentes en la organización (PLCs, SCADA, ERP,...), concluyendo con el desarrollo de un Manual de Trazabilidad que refleje el sistema de gestión de trazabilidad implantado. Finalmente, es recomendable auditar periódicamente el modelo implantado.
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Para más información puede contactar con:
Ramón García
rgarcia@cel-logistica.org
Tlf.:690 856 273

Trazabilidad y Cadena de Suministro (1/3)

Ramón García, Director de Innovación y Proyectos del Centro Español de Logística, colabora con redindustria explicando el concepto y metodología de implantación de un Sistema de Trazabilidad.

Esta es la Primera entrega de un total de Tres.

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Las crisis alimentarias de los últimos años y la consecuente alarma social, han provocado que tanto las administraciones Europea y nacionales, como las empresas implicadas se esfuercen en ofrecer garantías de seguridad a los consumidores sobre los productos alimentarios y los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con ellos. En este contexto se han redactado el artículo 18 del Reglamento (CE) nº178/2002 y el artículo 17 del Reglamento (CE) nº1934/2004 – de obligado cumplimiento desde el 1 de enero de 2005 y el 27 de octubre de 2006 respectivamente, que establecen los requisitos en términos de trazabilidad para todas las empresas implicadas en la producción y distribución de alimentos y de los materiales que entran en contacto con ellos.

Situación Preexistente.
Desde la entrada en vigor de los mencionados Reglamentos todos los alimentos, piensos y animales destinados al consumo humano y los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con ellos deben estar localizados en el espacio y en el tiempo permitiendo, de forma fehaciente y, en cualquier momento, la reconstrucción tanto hacia delante (rastreo) como hacia atrás (traza) del proceso íntegro de compra, producción, almacenaje, transporte y distribución. Asimismo, la normativa europea obliga a las organizaciones a disponer de los sistemas y procedimientos necesarios para poder retirar a tiempo un producto que no cumpla con las condiciones sanitarias o de comercialización y a poner a disposición de la Administración de manera inmediata la información requerida sobre un producto.

En este nuevo escenario, por tanto, los agentes implicados en la cadena de suministro deben orientar sus procesos internos y tecnologías implantadas a la trazabilidad, y alinear procesos entre proveedores y clientes dentro de una filosofía de colaboración. No hay que olvidar, que en este contexto, cada componente de la cadena es tan importante como el anterior, la trazabilidad se pierde en el punto más débil de la cadena y existen muchas áreas de riesgo que se encuentran fuera del control de la empresa.


Implicaciones
La trazabilidad es un desafío, pero también puede convertirse en una oportunidad para las empresas que, no olvidemos, responden a unos criterios estratégicos. En este sentido, las organizaciones pueden obtener un valor añadido de la implantación de un sistema trazabilidad, ya que deberán replantearse su modelo actual de procesos, de sistemas de información y la imagen de su responsabilidad social corporativa.


La trazabilidad permite tener perfectamente determinado el historial de un producto por si en algún momento fuera necesario retirarlo del mercado (u otros del mismo lote) y paliar el impacto de una crisis que tenga su origen en este producto. Por eso, otro aspecto importante que se han de cuestionar las empresas es el riesgo que están dispuestas a asumir teniendo en cuenta su compromiso con el consumidor y los costes asociados. Una buena gestión del riesgo puede ser utilizada como refuerzo a un elemento fundamental como es la marca.

En base a todo lo expuesto, para una correcta implantación de un sistema de gestión de trazabilidad las empresas tendrán que definir el tamaño del lote óptimo. Una vez definido, el siguiente paso que se ha de seguir es el de comprobar que sus sistemas de información están capacitados para registrar la información de trazabilidad, si los productos y materias primas están correctamente identificados (correcta codificación), cómo gestionar la información de trazabilidad (qué guardar y quién) y si están capacitados para trasmitirla.


Por todo esto, internamente, se hace necesario definir claramente las funciones y responsabilidades en materia de trazabilidad que han de asumir cada uno de los departamentos implicados, siendo imprescindible que la información necesaria se transmita de manera fluida entre los mismos.

Esta situación, además, ofrece la oportunidad de revisar los procesos involucrados en la cadena de suministro de la empresa y de poder identificar por tanto oportunidades de mejora de la eficiencia –tanto interna como externa– de los procesos.

Desde el punto de vista externo, para conseguir un sistema seguro de trazabilidad hay que dotar de fiabilidad, rapidez, conectividad y visibilidad a toda la cadena de suministro. Ésta situación hace que las empresas que la integran deban ser capaces de utilizar masivamente de manera cotidiana y con un alto grado de automatismo y fiabilidad tecnologías de la información, como los sistemas de identificación automática (códigos de barras, 2D, RFID), EDI, etc.


Cabe destacar que este nuevo reto llega en un momento en el que la mayoría de las empresas de gran consumo (productores y distribuidores) se están planteando la entrada en la filosofía ECR, alentados por proyectos surgidos desde las grandes cadenas de distribución estilo S.A.R.C. (El Corte Inglés) y flujo tenso (Carrefour). El nuevo reto de la trazabilidad es un argumento más para adherirse a este cambio de filosofía.

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Para más información puede contactar con:
Ramón García
Tlf.:690 856 273